Este proyecto para Tinder formó parte de una acción de marca desarrollada en la playa, un entorno que encajaba de forma natural con los valores de espontaneidad, conexión y autenticidad que la campaña buscaba transmitir.
La propuesta visual se alejó de los códigos publicitarios tradicionales para centrarse en personas reales, retratadas en situaciones cotidianas y reconocibles. El objetivo no era construir una imagen idealizada, sino reflejar de forma honesta el tipo de público con el que la marca conecta y dialoga habitualmente.
Agencia: Mono Madrid